¿Nos Tomamos un Café?

4:27 a.m.


En un país cafetero como Colombia, curiosamente en su amplia trayectoria como productor no reposa un alto conocimiento de generación de valor agregado del producto y tampoco logró permear en las esferas sociales, creando la cultura de interacción colectiva, esa tradición de ir al café con los amigos (hablo de los jóvenes, no del acostumbrado ejercicio entre las generaciones mayores que se la pasan tomando "tinto" de greca en cualquier esquina). 

En los últimos años se ha estado despertando el interés por una experiencia de café, se ha venido ampliando la oferta para conocer y consumir las preparaciones que no eran de conocimiento popular (y que aún falta), como preparar un macchiato o algo tan básico pero tan importante como un buen espresso. Hace solo 4-5 años no se encontraba en Medellín por ejemplo, donde comprar un buen espresso, capuccino o un ristretto; esto no quiere decir que esté demeritando el encanto del "tinto", la tradición local y la ceremonia a su alrededor; ya saben: tinto por la mañana, tinto después de almorzar, tinto para no dormirse en el trabajo, el tintico con cigarrillo es el cielo pa´ los fumadores y el famoso "tintico campesino" de finca. 

Las comillas entre la palabra "tinto" al inicio del post, denotan la salvedad que debemos tener en cuenta al utilizar la palabra "tinto" para referirnos al café, ya que en otros lugares del mundo la palabra no siempre los remite a un café y algunas veces me molesta que le llamen o lo hayan convertido en tipo americano, porque este mal llamado concepto es un espresso con una adición de agua (que con todo respeto de los dolientes eso es dañar el espressito). Precisamente es de otros lugares del mundo que nos visitan con altas expectativas de probar nuestras preparaciones del afamado café Colombiano y por la poca experiencia que he tenido en el mundo gastronómico, he podido palpar la decepción que se llevan los extranjeros cuando prueban el café, no porque sea malo sino porque han probado mejores cafés colombianos en países que no son cafeteros, ni que llevan toda una tradición al hombro y lo más seguro es por la forma de su preparación.


En vista de que había una necesidad, últimamente en Medellín se ha ido incrementando la oferta de los sitios que nos regalan un buen aroma, un buen espresso y sillas cómodas para quedarse (y no el butaco incomodo de "don Chepe"), eso ha generado un auge de abrir nuevos espacios donde la práctica de ir con los amigos a tomar café se va acomodando cada vez más rápido en nuestra ciudad. Reposterías, pastelerías, charcuterías y bistró se abren al público, donde el café es el mejor acompañante de las reuniones de trabajo, citas con amigos, oficina nómada o cita romántica. Los que saben preparar un buen café van adquiriendo su merecido reconocimiento, le dan gusto a los extranjeros para que se vayan contentos y  a su vez le entregan al paisa una nueva manera de apreciar el café.


Mi Ruta del Café 
Entre los espacios que he conocido hasta ahora en Medellín, he seleccionado algunos como favoritos según mis preferencias (ojo! no es un ranking), como tomarme un buen café, verme con mis amigos o un espacio acogedor para trabajar y quiero compartirlos con ustedes para que hagan su propia edición, se queden con los que más les guste y me recomienden los que me faltan! 






Espero que se den la oportunidad de compartir más con sus amigos o familiares en uno de estos espacios, donde la interacción cara a cara es más enriquecedora que a través de una pantalla.

Gracias por leer y vuelvan pronto.

Abrazos, Kokki. 

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