Una bebida para el alma

8:38 p.m.



Siempre hay dos formas de hacer que las cosas funcionen: a la brava, como la gente que deja hervir el agua para el té (que espero su franca extinción jajaja) o a la Namasté, ritualizando cada aspecto de nuestra vida. Namasté, además de ser un encantador lugar dónde aprendí lo que les voy a contar, es un saludo de la cultura budista (su gesto es con las palmas juntas como una oración) y significa reverenciar al otro, como encontrar lo bueno en la otra persona.

Siempre he sido muy sensible con los sabores y los olores, es como un súper poder o algo parecido jejeje. Me embriaga el mundo del café, como muchos saben; pero también, el universo místico del té. Ir a Namasté, te aísla por completo del mundo exterior, es como un oasis en medio del caos (aparte los uniformes son divinos y eso se valora en el alma). 

No hay nada más delicioso que sentarse a tomar el té como geisha o una reina de Inglaterra, y ver caer la tarde en compañía de un buen conversador. Es una terapia que recomiendo con los ojos cerrados para el estrés.

Soy consciente de que una infusión de Blend jamás traerá la serenidad asiática a nuestras tierras, pero si estoy segura que saber un poco sobre la filosofía que lo rodea, puede hacer de nuestra vida un momento de paz, así sea una hora al día.



Por ello, les dejo acá el mejor capital para empezar a ser un amante de esta milenaria bebida:

Los cinco pecados del té

1-    Desde el purismo, el té se consume al natural, sin endulzante. Pero en casos especiales puede edulcorarse con miel o panela orgánica para resaltar el sabor o cortar la acidez. Nunca, y repito, nunca, con azúcar refinada, porque estarías arruinando el trabajo de un agricultor en alguna aldea de Sri Lanka, que bajo el sol inclemente seleccionó las mejores hojas de té para tu taza (nada gracioso premiarlo con un sobre de Azúcar Manuelita )

2-    Las hebras de té, son sumamente delicadas (algunas de ellas, son enrolladas a mano con forma de dragón, como en el té Olong). Por la tanto, debemos ser cuidados con las condiciones en las que son almacenadas: nada de luz, y menos del sol; temperaturas ambiente, y recipiente cerrados. Es el secreto de la juventud eterna del té (es en serio, nunca se daña si lo guardamos así)

3-    Al igual que con el azúcar, una mala cocción también puede arruinar el té, cada tipo tiene una temperatura específica y un tiempo de infusión. Acá les dejo el pastelito:




4-    Ojo con esta: No todos los tés son aptos para mezclarse con leche. Todo depende de la naturaleza del té o tizana (infusión frutal o floral sin planta de té). Los más maduros, negros y fuertes, siempre van bien con leche de almendas, mientras que los más jóvenes como el blanco y el verde, por su frescura, son más aptos para el agua.

5-    El té se toma por el deleite y por sus propiedades medicinales, pero no caigamos en el error de pensar que es adelgazante (sí tiene propiedades diuréticas, libera líquidos retenidos), pero no es adelgazante por sí mismo.

Plus: La teína (que es como la cafeína del té) está contraindicada para embarazadas y lactantes. Así que si tienen bebé, se lo tendrán que aguantar sin la paz que les brinda el té jajaja (lo siento).

Nos queda claro que Namasté no sólo se trata de tomar té. Se trata de estar en tu mejor lugar; sentirte en tu mejor estado, todo el tiempo. Se trata de vivir la vida presentes, de valorar el momento.


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