Carta abierta a cierta prensa

11:46 p.m.


El lugar común, por su parte, es una expresión resabida, trillada, que todo el mundo repite de manera invariable. También lo llaman frase hecha, tópico o cliché, como aquellas láminas fotográficas de los periódicos antiguos, que siempre imprimían la misma imagen.

Juan Gossaín

Respetados doctores de la prensa, yo soy Katerina Kokkinaki, una fashion blogger de la ciudad de Medellín. Al igual que muchos de ustedes, pude asistir a Colombiamoda y evidenciar tanto los atuendos de los asistentes, como la información que allí se producía. Por mis manos han pasado algunos artículos publicados en las últimas horas, que apuntan al blogger como una casta miserable e infecta.

Ante ello, se me llenan los ojos de rabia y la boca de cierto sabor a injusticia. Es verdad, nosotros somos unos aficionados: no hicimos los diez semestres que hoy ustedes invocan como quién tiene un título nobiliario; tampoco terminamos de leer a Kapuscinski , ni Noticia de un Secuestro de Gabo. Pero lo que me queda muy claro, luego de saber lo que muchos compañeros periodistas opinan sobre nosotros (no son todos), es que si bien nos separan los estudios, los errores a los que aluden nos hermanan:  ¿De verdad, con qué cara señalan en nosotros la existencia de lugares comunes o la sobre adjetivación? Esos vicios los aprendimos en los ríos de tinta rutinaria que nos arrojan.

No quiero parecer una criatura hostil y corroída en el rencor,  por ello no caigo en el craso error de generalizar. La prensa cuenta con las mejores cabezas que tiene la moda, los juicios más certeros y las palabras más lúcidas, pero eso no quiere decir que el trabajo del blogger esté relegado a la categoría de chisme de segunda. También nosotros pensamos, investigamos y sentimos la moda (aunque ustedes no lo crean, hay otra gente que puede opinar).  Es triste que algunos periodistas, que se resumen en reescritores de comunicados de prensa y que van a lagartear a la Feria, hablen con igual “Sapiencia” de moda que de agricultura o viajes al espacio, y para colmo piensen que nosotros hacemos un trabajo inferior.

Los regalos de las marcas (que muchos de ustedes también reciben) no pueden pagar, ni mucho menos igualar, la satisfacción de crear comunidad y sentirse leído. El respaldo de las personas que creen en tu visión del mundo y en la manera en que se les ofrece la información ¿Si ustedes piensan que nos vendemos por un par de jeans, qué podremos pensar nosotros de ustedes que trabajan para los conglomerados económicos más grandes del país? ¿Quiénes son sus jefes, seguros que pueden hablar de todos los temas sin cariñosos llamados de atención?

Quizá no seamos los más agudos, pero tampoco los más cautos. Las opiniones que expresamos, malas o buenas, salen de la intimidad que tenemos con nuestras comunidades y no de intrigas en salas de redacción o salas de juntas (que delgada está esa línea).

Reconocemos que tenemos mucho por aprender, y que podemos dar una información de mayor calidad. Pero no creo sano señalar en  otros falencias que uno mismo padece. La propuesta es que crezcamos juntos, que eliminemos esa absurda muralla que nos separa por medio de contenidos de calidad. Y que sea el lector, nuestra razón de ser, quién decida qué leer.




Mil gracias por su atención, y ahora pueden seguir cubriendo la Feria de las Flores (allá nos vemos)

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